Los milagros solo ocurren si crees en ellos - Paulo Coelho

lunes, 25 de febrero de 2013

El manuscrito encontrado en Accra

Cada vez que leo este fragmento entiendo el porqué de mi soledad... después de haberlo sentido...


Y la esposa de un comerciante le pidió: "Háblanos de sexo."
Y él respondió:
Hombres y mujeres murmuran entre ellos porque han convertido un gesto sagrado en un acto pecaminoso.
Éste es el mundo en el que vivimos. Y robar el presente de su realidad es peligroso. Pero la desobediencia puede ser una virtud cuando sabemos usarla.
Si los cuerpos simplemente se unen, no hay sexo, sólo placer. El sexo va mucho más allá del placer.
En él caminan juntos la relajación y la tensión, el dolor y la alegría, la timidez y el coraje de ir más allá de los límites.
¿Cómo poner en sintonía tantos estados opuestos? Sólo hay una manera: a través de la entrega.
Porque el acto de la entrega significa: "Yo confío en ti."
No basta imaginar todo lo que podría suceder si nos permitiésemos unir sólo nuestros cuerpos. También debemos unir nuestras almas.
Sumerjámonos juntos, por tanto, en el peligroso camino de la entrega. Aunque sea peligroso, se trata del único que debemos recorrer.
Y aunque eso provoque grandes transformaciones en nuestro mundo, no tenemos nada que perder, porque ganamos el amor total, abrimos la puerta que une el cuerpo al espíritu.
Olvidemos lo que nos enseñaron: que es noble dar y humillante recibir.
Porque, para la mayoría de las personas, la generosidad consiste sólo en dar. Pero recibir es también un acto de amor. Permitir que el otro nos haga feliz también lo hará feliz a él.


En el acto sexual, cuando somos excesivamente generosos y nuestra mayor preocupación es la pareja, nuestro placer también puede disminuir, o desaparecer.
Cuando somos capaces de dar y de recibir con la misma intensidad, el cuerpo se pone tenso como la cuerda de un arco, pero la mente se relaja, como la flecha que se prepara para que el arquero la dispare. El cerebro ya no maneja el proceso: el instinto es el único guía.
Cuerpo y alma se encuentran, y la Energía Divina se esparce. No sólo en aquellas zonas que muchos consideran eróticas. Cada pelo, cada trozo de piel emanan una luz de un color diferente, lo que provoca que dos ríos se transformen en uno solo más poderoso y más bello.
Todo lo que es espiritual se manifiesta de forma visible, todo lo que es visible se transforma en energía espiritual.
Todo está permitido, si todo se acepta.
El Amor, a veces, se cansa de hablar sólo un lenguaje suave. Pues dejemos que se manifieste en todo su esplendor, que arda como el sol y destruya bosques con su viento.
Si un miembro de la pareja se entrega totalmente, el otro hará lo mismo, ya que la vergüenza se acabará transformando en curiosidad. Y la curiosidad nos lleva a explorar aquello que no conocíamos en nosotros mismos.
Procurad ver el sexo como una ofrenda. Un ritual de transformación. Como en todo ritual, el éxtasis está presente y glorifica el final, pero no es el único objetivo. Lo más importante es recorrer con nuestro compañero la carretera nos ha llevado a un territorio desconocido, donde encontramos oro, incienso y mirra.
Dad a lo sagrado el sentido de lo sagrado. Y en caso de que surjan momentos de duda, siempre es necesario recordar: no estamos solos en estos momentos, ambas partes sienten lo mismo.
Abrid sin temor la caja secreta de tus fantasías. El coraje de uno estimulará la valentía del otro.
Y los verdaderos amantes podrán entrar en el jardín de la belleza sin temor a que nadie los juzgue. Ya no serán dos cuerpos y dos almas que se encuentran, sino una única fuente de la que brota la verdadera agua de la vida.
Las estrellas contemplarán sus cuerpos desnudos, y ellos no sentirán vergüenza. Los pájaros volarán cerca, y los amantes imitarán el ruido de las aves. Los animales salvajes se acercarán con cautela, porque más salvaje es lo que están viendo. Y agacharán la cabeza en señal de respeto y sumisión.
Y el tiempo dejará de existir. Porque, en la tierra del placer que nace en el verdadero amor, todo es infinito.

Pág. 93,94,95 y 96.
Manuscrito encontrado en Accra, Paulo Coelho.

domingo, 24 de febrero de 2013

Amé esta frase

Amé esta frase cuando leí el alquimista y hoy la vine a recordar. Creo que es el motivo por el que me tatué aquella frase en el pecho.

"Se ama por que se ama. No hay ninguna razón para amar. Yo te amo, porque todo el Universo conspiró para que yo llegara hasta ti."

martes, 19 de febrero de 2013

Hasta que encontremos una manera

- ¿Cuántas veces vamos a tener que despedirnos?
+ Al menos esta vez tenemos para hacerlo bien.
- Esto no hay manera de hacerlo bien.
+ Esto no es una despedida. Esto es... hasta que encontremos una manera. Somos inmortales ¿recuerdas? Encontraremos una solución.
- ¿Y que pasa si no? Dime que nunca más volverás a pensar en mi. Dime que me olvidarás, si seguirás adelante y vivirás feliz sin mi.
+ Viviré una vida feliz sin ti, te olvidaré y nunca, jamás, volveré a pensar en ti.
- ¿Hasta que encontremos una manera?
+ Sí.

domingo, 17 de febrero de 2013

Preguntas...

 ¿Y cómo estás? ¿Sonríes feliz? ¿Sigues siendo igual de fuerte? ¿Te sientes triunfador? y esas son las preguntas que sin respuesta obtengo cada día en mi mente. Amanece, sonrío, lloro, y vuelvo a sonreír. Solo espero que seas feliz, estés contento y sigas siendo la gran persona triunfadora que ante mis ojos siempre serás. 
 Te agradezco todo cuanto me hiciste crecer porque todo cuanto vivimos es lo que me hizo comprender que es amar y como lo bello nunca debe tener una jaula que atrape toda esa belleza. No quedaba otra, y era así. Tenía que compartir tu calor en más de una ocasión pero aquello no suponía dolor, cuando nos juntábamos eramos capaces de crear la magia que no podíamos hacer aparecer en solitario... 
 Y te amé de aquella manera, porque yo quería, tú querías, y nuestros corazones querían aquello. Éramos felices en aquellos días juntos, y la espera nos valía la pena... solo espero que estés bien, y que desde aquí, sientas toda la fuerza que soy capaz de enviarte porque sé que tú la necesitas para seguir siendo el héroe de toda tu familia. 
 Nunca rogaré tu vuelta, ni mucho menos, te amo y amo tu distancia, tu libertad y tu vida. Cuando amas eres capaz de desear todo el bien que debe llegar, independiente de que no tenga nada en tu vida, solo me es suficiente pensar que todo te irá bien.
 El universo conspira para ti, no lo olvides...

martes, 12 de febrero de 2013

Siempre - Mago de Oz

Como ayer, te busque
En el doble techo de mi corazón y hallé nostalgia de ti
Soledad.

Comencé a llorar
Estos versos
Bañados en canción
Quiero volver a dormir con tu olor.

Desahucie tus besos
De mi memoria y digo adiós
Te dejaré marchar.

Duele tanto vivir
Duele siempre sin ti
Necesito tu olor
Necesito tu calor.

Quiero perfumar
Mi alma con gotas de ti
Y archivar mi dolor
En el doble fondo que hay en mi colchón.

Como ayer
Me perdí en el laberinto
De caminar sin ti
Grite: ¿mi amor dónde estás? y lloré.

Tú me preguntabas:
Cuanto te quería yo
Te quiero siempre amor.

Duele tanto vivir
Duele siempre sin ti
Necesito tu olor
Necesito tu calor.

Quiero perfumar
Mi alma con gotas de ti
Y archivar mi dolor
En el doble fondo que hay en mi colchón.

Pinto amaneceres sin saber
Cuales el dolor Que ahora tiene tu piel
Pinto despedidas en papel Desechos de tu querer.

Duele tanto vivir
Duele siempre sin ti
Necesito tu olor
Necesito tu calor.

Quiero perfumar
Mi alma con gotas de ti
Y archivar mi dolor
En el doble fondo que hay...

Te quiero siempre mi amor...

lunes, 11 de febrero de 2013

La playa

 Corría por salvar  mi cordura, mi alma, y parte del poco valor que aún me quedaba. No sabía que era aquello salvaje que me perseguía pero si de algo estaba seguro es que no eran buenas sus intenciones. El sudor frío caía por mis sienes, sentía los quejidos de todos mis músculos, el corazón deseaba salir por mi boca, y mis pies comenzaban a fallar. 
 No sé que fue lo que pisé pero pronto me dí de bruces contra aquel frío asfalto. Sentí el férreo sabor de la sangre en la boca, me incorporé lentamente y me acaricié el rostro con suavidad. Aquel dolor que sentía era bastante intenso y la escasez de mis fuerzas no me ayudaban a combatirlo. Entre los coches vi una silueta moverse velozmente, y recordé el motivo de mi carrera. Debía salvarme de alguna manera.
 De mi pantalón saqué una pequeña navaja que siempre llevaba conmigo. Tomé aliento, me levanté y continué corriendo por mi vida. No recuerdo con exactitud cuantos coches tuve que esquivar para evitar un atropello, o cuantos insultos recibí mientras huía, pero aquellas cosas carecían de importancia porque estaba seguro de que mi vida dependía de aquello de lo que huía. 
 Mientras corría pensaba todas las posibles que salidas que aquella gran ciudad me ofrecía para poder salvarme, y de todas, correr a la playa era la que mi intuición me obligaba a escoger. Intenté ubicarme en alguna calle, y pude observar que me quedaba mucho camino para llegar al mar. Suspiré, y mientras tomaba aliento comenzó a llover con bastante intensidad. Recuerdo que en ese momento pensé "genial, al menos así, si me atrapa...moriré limpio".
 De pronto lo sentí en la espalda, y me giré lo más rápidamente posible. Pero solo pude ver la silueta de aquello. Humano, era humano y de al menos mi propia estatura. Miré a los alrededores del sitio, estaba cansado de correr, pero no me quedaba otra. Si algo me decía que la playa era la solución debía ir a aquel lugar.
 Llegué totalmente mojado a aquella playa, tropecé más de una ocasión sobre la arena mojada, y el cansancio podía conmigo. Suspiré y me dejé caer de rodillas en aquel arenoso lugar. 
 Tronó, y la lluvia comenzó a amainar. El mar estaba en total calma, y la luna brillaba con mayor fuerza. Sentía como el lamento de mi alma disminuía con cada gota, la ira desaparecía con cada trueno que brillaba y sentía, que el suelo arenoso se volvía firme y sólido.
 Sin más apareció frente a mí aquella silueta que me perseguía, pero aunque la luna brillaba con fuerza no era capaz de reconocer su rostro. Volvió a tronar, y el trueno iluminó la silueta pudiendo apreciar los detalles de aquella persona.
 Llevaba una máscara, con una sonrisa dibujada en ella, me recordaba mucho a aquellas máscaras venecianas de las cuales los arlequines solían hacer uso con frecuencia. Vestía ropa normales, un poco anchas y de sus mangas colgaban numerosos cascabeles, sus zapatos eran grandes, acabados en una punta con un cascabel coronándolos. 
 Le oí reír, de una forma macabra y siniestra, haciendo que cada vello de mi cuerpo se erizara. Solo limitaba a reír. 
 Los minutos pasaban pero él no hacía otro movimiento. Los truenos cesaron, la lluvia había desparecido y en mi cuerpo existía una extraña paz, pese a la situación que vivía. Me incorporé, y me quedé frente a él.
 Comenzó a imitar mis movimientos, seguía riendo pero con exactitud hacía los mismos. Intenté iniciar una conversación, pero lo único que salía de aquella máscara era aquel tétrico sonido.
 Me acerqué, y él se acercó. Nos quedamos en frente al otro, pude darme cuenta de que medía exactamente lo mismo que yo, y que su propia complexión era la mía. Pronto, se me ocurrió levantar aquella máscara y mientras yo me acercaba a ella con mi mano, él se acercaba a mi cara con la suya. Toqué la máscara y sentí un fuerte ardor en los dedos, al igual que él cuando tocó mi rostro. Agarré la base de la misma, y tiré con fuerza.
 Me retorcí de dolor, tuve la sensación de que me habían arrancado la piel que cubría mi cara. El también se retorcía de la misma forma que yo hasta que pude ver su rostro. Bueno, realmente lo que estaba viendo era mi rostro. Pero aquel rostro mostraba todo cuando tenía dentro unas horas antes, veía aquellos ojos sin luz que portaba, aquella sonrisa, falsa que me dedicaba a mostrar, aquellos oídos cansados de escuchar, aquellas palabras que estaban dentro de mí y que yo disimulaba con la risa. 
 Toqué aquel rostro pálido y el tocó el mío una vez más. Ya no había dolor, solo paz aquella paz que el mar me transmitía. Respiré hondo y clavé mi navaja en su pecho. 
 Y así se esfumó, sin más, la pena había sido ahogada en aquella playa.