Los milagros solo ocurren si crees en ellos - Paulo Coelho

miércoles, 26 de junio de 2013

Suficiente.

 UN GUERRERO DE LA LUZ, antes de entrar en un combate importante, se pregunta a sí mismo: "¿Hasta qué punto desarrollé mi habilidad?"
 Él sabe que las batallas que trabó en el pasado siempre terminan por enseñar algo. No obstante, muchas de estas enseñanzas le hicieron sufrir más de lo necesario. Más de una vez perdió su tiempo luchando por causa de una mentira. Y sufrió por personas que no estaban a la altura de su amor.
 Los victoriosos no repiten el mismo error. Por eso el guerrero sólo arriesga su corazón por algo que vale la pena.

martes, 25 de junio de 2013

Entrada de hoy... cuando comienzo...llego hasta el final.

 UN GUERRERO DE LA LUZ no posterga sus decisiones.
 Él reflexiona bastante antes de actuar; sopesa su entrenamiento, su responsabilidad y su deber como maestro. Procura mantener la serenidad y analiza cada paso como si fuese lo más importante.
 No obstante, en el momento en que toma una decisión, el guerrero sigue adelante: ya no tiene más dudas sobre lo que escogió, ni cambia de ruta si las circunstancias fueran diferentes a las que imaginaba.
 Si su decisión fue correcta, vencerá en el combate, aun cuando dure más de lo previsto. Si su decisión fue equivocada, él será derrotado y tendrá que recomenzar todo otra vez, pero lo hará con más sabiduría.
 Pero un guerrero de la luz, cuando comienza, llega hasta el final.

domingo, 23 de junio de 2013

Dió de lleno en los pensamientos de hoy...

 EL GUERRERO SABE QUE NINGÚN hombre es una isla.
 No puede luchar solo; sea cual fuere su plan, depende de otras personas. Necesita discutir su estrategia, pedir ayuda y, en los momentos de descanso, tener a alguien a quien contar historias de combate alrededor de la hoguera.
 Pero él no deja que la gente confunda su camaradería con inseguridad. Él es transparente en sus acciones y secreto en sus planes.
 Un guerrero de la luz baila con sus compañeros, pero no transfiere a nadie la responsabilidad de sus pasos.
  Y es que te echo de menos y sé que me dirijo al suicidio. Pero, aunque tengo miedo, sigo adelante, temblando.

jueves, 20 de junio de 2013

Manual del Guerrero de la Luz - Paulo Coelho

 UN GUERRERO DE LA LUZ siempre puede elegir su campo de batalla.
 A veces se ve sorprendido por combates que no deseaba: pero no sirve de nada huir, porque estos combates le seguirán.
 Entonces, en el momento en que el conflicto es casi inevitable, el guerrero habla con su adversario. Sin demostrar miedo miedo ni cobardía, procura saber por qué el otro quiere luchar; qué es lo que le hizo salir de su aldea y buscarlo para un duelo. Sin desenvainar la espada, el guerrero lo convence de que aquel combate no es el suyo.
 Un guerrero de la luz escucho lo que su adversario tenga que decirle. Sólo lucha si es necesario.

jueves, 13 de junio de 2013

Justo el fragmento que le dediqué

UN DÍA, SIN NINGÚN AVISO PREVIO, el guerrero descubre que lucha sin el mismo entusiasmo que antes.
 Continúa haciendo todo lo que hacía, pero cada gesto parece haber perdido su sentido. En este momento, él sólo tiene una elección: continuar practicando el Buen Combate. Hace sus oraciones por obligación, o por miedo, o por cualquier otro motivo, pero no interrumpe su camino.
 Sabe que el Ángel de Aquel que lo inspira está dando un paseo. El guerrero mantiene la atención concentrada en su lucha e insiste, aun cuando todo parece inútil. Al poco tiempo, el ángel regresa, y el simple rumor de sus alas le devolverá la alegría.

lunes, 10 de junio de 2013

Manual del Guerrero.

A VECES EL GUERRERO DE LA LUZ tiene la impresión de vivir dos vidas al mismo tiempo.
 En una de ellas, es obligado a hacer todo lo que no quiere, luchar por ideas en las que no cree. Pero existe otra vida, y él la descubre en sus sueños, lecturas, gente que piensa como él.
 El guerrero va permitiendo que sus dos vidas se aproximen. "Hay un puente que une lo que hago con lo que me gustaría hacer", piensa. Poco a poco, sus sueños van apoderándose de su rutina, hasta que él percibe que está listo para lo que siempre deseó. 
 Entonces basta un poco de osadía para que ambas vidas se transformen en una sola.

domingo, 2 de junio de 2013

Respuesta

 Me senté en aquella terraza de aquel jardín y encendí mi primer cigarro dejando que la nicotina pudriese mis adentros. Cerré los ojos, y la música mecía aquel momento en el que había encontrado una pequeña paz. Dentro bullía una revolución de sentimientos a los que no era capaz de enfrentar.
 Todo aquello era una locura, o quizás parte de mi razón me había abandonado aquellos días en los que lo único que soñaba eran escenas donde éramos los protagonistas. Momentos en los que la verdadera felicidad me había sido mostrada y que en lo más profundo de mi subconsciente se había quedado grabado.
 Volví a respirar, y con ello otra calada de aquel asqueroso cigarro. Pero era aquello que mi cuerpo necesitaba en aquellos momentos, no sabía porqué, pero era cuanto necesitaba. Quizás eran los muros de aquella casa los que lo volvían todo estrecho, o quizás que otro plan de huida volvía a mi cabeza demostrando como todo ser humano que no era capaz de esperar.
 Hacía bastante frío y mi abrigo no era lo suficiente, sentía como el frío entraba en mi cuerpo y se instalaba directamente en aquellos huesos, pero aquello era algo que también necesitaba. Frío como la soledad de aquellas noches de pensamientos realmente destructivos.
 Una parte mía lo extrañaba y quizás era porque la siguiente semana haría un año desde la última vez que lo había visto. Esa parte masoquista que todos teníamos dentro me obligaba a averiguar si estaba bien, pero como siempre, no podía porque el bloqueo estaba presente.
 Sin duda todo se centraba en eso, en saber la respuesta a como estaba aquel campeón que luchaba por su familia, aquel hombre que me había mostrado la fuerza de amar, y de la voluntad. No eran estúpidas huidas, o recuerdos ya no dolorosos. Era la necesidad de respuesta la que lo acosaba cada noche.