Fragmento del diario de Maria escrito la noche en qe recibió el vagón del tren:
El deseo profundo, el deseo más real es aqel de acercarse a alguien. A partir de ahí, comienzan las reacciones, el hombre y la mujer entran en juego, pero lo qe sucede antes, la atracción qe los unió, es imposible de explicar. Es el deseo intacto, en estado puro.
Cuando el deseo todavía está en ese estado puro, hombre y mujer se apasionan por la vida, viven cada momento con veneración y, conscientemente, esperan siempre el momento adecuado para celebrar la siguiente bendición.
Así, las personas no tienen prisa, no precipitan los acontecimientos con acciones inconscientes. Saben qe lo inevitable se manifestará, qe lo verdadero siempre encuentra una forma de mostrarse. Cuando llega el momento, no dudan, no pierden la oportunidad, no dejan pasar ningún momento mágico porqe respetan la importancia de cada segundo.