Los milagros solo ocurren si crees en ellos - Paulo Coelho

sábado, 28 de abril de 2012

Fragmento del libro.

En aquella calle solo se escucha el ruido de sus pisadas aceleradas, poco a poco ella iba aumentando su ritmo hasta que el pánico se apoderó de todo su cuerpo. La noche era oscura, las calles por donde iba huyendo lúgubres y solitarias, pequeñas y con mucha pedrería el suelo. Corrió y corrió de aquello que la perseguía, sabía que no era alguien porque aquello saltaba de edificio en edificio. 
 A lo lejos, pudo ver una iglesia, no era creyente pero la idea de que Dios pudiera protegerla le produjo cierta seguridad y corrió con mayor prisa a ella. Frente a la puerta principal comenzó a tocar, la desesperación la poseyó y sus gritos y súplicas pudieron escucharse en todo el barrio. 
 Al fin sus súplicas llegaron a su fin, un joven monje que vivía en aquella iglesia abrió la puerta y le permitió entrar. Rápidamente la llevo frente a la presencia de la autoridad de aquella iglesia, el Cardenal Castillo. 
-¿Qué ocurre jovencita?- preguntó el Cardenal.
-Algo me persigue, un ser extraño, ¡tiene que ser algo demoníaco!-gritó ella.
-Cálmese, cálmese. ¿Qué insinúa?Necesita descansar, acompáñela a una habitación para que pase la noche, mañana que abandone el lugar.
 El joven monje la condujo por uno de los pasillos que salían del despacho del Cardenal, y la condujo a una pequeña habitación sobria en la cual solo existía una cama, un pequeño ropero, una mesita de noche con un porta velas y una vela media consumida. La joven se sentó en la cama, aún estaba totalmente húmeda por el miedo y el esfuerzo físico, su cuerpo seguía temblando y su corazón no dejaba de latir. Existía una pregunta que en su mente no dejaba de preguntarse, "¿Por qué a ella le perseguía eso?".
 Se recostó en aquella pequeña cama sin ni siquiera descalzarse, y de esta forma el cansancio se apoderó de ella. Pronto se oyó un ruido que rompió aquel silencio sepulcral. Abrió sus ojos sobresaltada y sintió una presencia en aquella habitación que la alteró. No se movió de la cama, intentó dejar todo los músculos de su cuerpo totalmente quietos, y fue cuando sintió como aquel ser caía encima suya y de este modo, exhaló su último suspiro de vida.


 La noticia de un cadáver aparecido en la Basílica de Santa María del Mar corrió como la espuma y pronto todos los medios de comunicación se hicieron eco de ella. La policía comenzó a investigar el posible asesinato de una joven que había muerto de una forma terrible. 
 Erik se encontraba escribiendo un capítulo de su última novela, la escritura era su mayor pasión y la utilizaba para poder huir de aquel mundo tan truculento en el que vivía. Recibió la llamada de sus compañeros que solicitaban más personal para investigar aquella escena del crimen tan extraña.