Muchos momentos en nuesrtas vidas tenemos miedo, y no hablo de un miedo físico, hablo de un temor a fracasar o ser vencido, un miedo que supedita toda nuestra existencia y nos obliga a pasar por caminos totalmente iluminados porque no somos capaces de pasar una noche a oscuras en el bosque. Y es en esta situación cuando nos negamos a ver más allá de lo que frente a nuestros ojos, y dejamos que nuestros sueños pasen a un segundo plano donde queda relegados en un pesado olvido. Y es precisamente ese velo el que cubría mis ojos, aunque estaba seguro de que era todo cuanto quería... no era capaz de alcanzarlo con los brazos.
Hablo de Barcelona, la ciudad mágica. Durante mucho tiempo esa ciudad se caracterizó por ser el hogar de la persona a la que más amé, una persona que robó mi corazón, llevándose conmigo el ego, orgullo, y enseñándome el significado de la palabra libertad, lucha, coraje y valor. Y aún, creo que sigue siendo su hogar. Pero ahora no hablo de él, hablo de mí porque cuando descubrí todo ese valor que tenía, ese coraje por luchar por quien quería, esa fuerza de voluntad para luchar por esa persona... descubrí también que ese valor era aplicable para luchar por mí, por mis sueños y mis voluntades.
Y es ahora cuando noto que es el momento para volar, salir a por el sueño, forcejear por formar mi nueva vida allá, en esa ciudad que sé que me está esperando... y para ello he necesitado viajar a Irlanda, y descubrir esas lecciones que este país tenía que darme.
Pero siendo honestos, yo no he salido a ningún lado a buscar un empleo, o he caminado en exceso para contemplar calles o paisajes, y ni mucho menos he tratado con irlandeses (salvo los del supermercado), pero tampoco lo he hecho porque la ilusión en este sitio no estaba presente, y quizás, porque yo mismo sabía que debería haber estado en otro sitio en estos momentos. Y es que todo pasa por algo, y si estoy aquí es por eso...
He tenido que conocer a una persona para darme cuenta de que todavía hay gente que quiere ayudar, que su corazón es tan grande que lo único que desea es echar una mano. He tenido que conocer a una persona que sin nisiquiera conocerme... me acogió en su casa y me ha tratado como de su propia familia. Y esa persona se llama Davinia, pero para mí es más que un nombre. Ese nombre lleva el reflejo de la honestidad, la humildad, la bondad de un corazón.
Gracias Davinia porque he aprendido mucho de ti, y aunque parezca que no, me llevo de ti muchas enseñanzas, muchísimas.
Eres una persona grande, muy grande porque lo que has hecho con nosotros nadie lo haría en estos tiempos que corren... y aunque la historia se ha visto truncada, no es por tu culpa siquiera, porque tú diste todo lo que tenías para conseguir ayudar, nadie podrá reclamarte nada porque han sido dos meses en las que hemos sido dos bocas a las que has dado lo mejor de ti.
Me llevo conmigo a Barcelona una amistad de las buenas, de esas que deseas con toda tu alma que continúen porque después de todo, quiero que formes parte de mi vida. Te debo mucho, Davi, te debo mucho y algún día espero ser yo la mano que te brinde ayuda cuando tú la necesites.
Gracias por tener fé en mi lucha y en mi objetivo, por hacerme ver que puedo con todo ese desafío al que ahora me enfrento, por el apoyo por esa lucha y por tener las puertas de tu casa abiertas para mí.
Ahora tú vas a ser Ángel, y yo seré siempre Stitch :D
MUCHAS GRACIAS POR TU AMISTAD, POR TU AYUDA QUE SUPUSO UN RAYO DE LUZ, Y POR HABERME HECHO SENTIR COMO DE TU PROPIA FAMILIA
Gracias Davinia porque he aprendido mucho de ti, y aunque parezca que no, me llevo de ti muchas enseñanzas, muchísimas.
Eres una persona grande, muy grande porque lo que has hecho con nosotros nadie lo haría en estos tiempos que corren... y aunque la historia se ha visto truncada, no es por tu culpa siquiera, porque tú diste todo lo que tenías para conseguir ayudar, nadie podrá reclamarte nada porque han sido dos meses en las que hemos sido dos bocas a las que has dado lo mejor de ti.
Me llevo conmigo a Barcelona una amistad de las buenas, de esas que deseas con toda tu alma que continúen porque después de todo, quiero que formes parte de mi vida. Te debo mucho, Davi, te debo mucho y algún día espero ser yo la mano que te brinde ayuda cuando tú la necesites.
Gracias por tener fé en mi lucha y en mi objetivo, por hacerme ver que puedo con todo ese desafío al que ahora me enfrento, por el apoyo por esa lucha y por tener las puertas de tu casa abiertas para mí.
Ahora tú vas a ser Ángel, y yo seré siempre Stitch :D
MUCHAS GRACIAS POR TU AMISTAD, POR TU AYUDA QUE SUPUSO UN RAYO DE LUZ, Y POR HABERME HECHO SENTIR COMO DE TU PROPIA FAMILIA