Hacía mucho qe no sentía un calor como aqel qe recorría cada parte de mi piel. Había pasado demasiado tiempo en la sombra, compañero del frío hielo había sido. Todo se seguía sintiendo de la misma manera, frío, gris aunqe muchas veces la gente pensara qe todo estaba teñido de diferentes colores.
Aunqe nunca se qejó, dolía, sufría pero era algo qe lo forjaba a cada momento a apreciar más las cosas qe había perdido, qe había encontrado y qe podría conseguir. Cada aguja clavada era una marca qe le recordaba aqello, cada lanza qe atravesaba su propio pecho era un paso a ser un hombre, alguien en qien siempre qiso ser.
Los momentos oscuros tenían lugar, muchas veces no pensaba en nada de ello, como un autómata las realizaba con frecuencia. Sentía dolor, y eso era la propia realidad.
Le frecuentaban dos personas continuamente, Soledad y Angustia. Soledad era un chica joven, aparentaba mucha alegría pero en su mirada mostraba hasta el más vacío pasillo qe nunca acababa. Mientras Angustia, era más vieja, su rostro mostraba cada cicatriz qe la había forjado y qe a pesar de pasar el tiempo, nunca se dio el propio perdón. Habían llegado de la nada, un día cualqiera oyó como la puerta de su casa sonaba y abrió. Las vió, ambas con sonrisas pintadas en sus caras y una gran maleta cada una. Al verlas, no supo qe hacer, simplemente ellas lo apartaron y se instalaron en su habitación.
Le frecuentaban dos personas continuamente, Soledad y Angustia. Soledad era un chica joven, aparentaba mucha alegría pero en su mirada mostraba hasta el más vacío pasillo qe nunca acababa. Mientras Angustia, era más vieja, su rostro mostraba cada cicatriz qe la había forjado y qe a pesar de pasar el tiempo, nunca se dio el propio perdón. Habían llegado de la nada, un día cualqiera oyó como la puerta de su casa sonaba y abrió. Las vió, ambas con sonrisas pintadas en sus caras y una gran maleta cada una. Al verlas, no supo qe hacer, simplemente ellas lo apartaron y se instalaron en su habitación.
Compañía, nunca le faltó realmente. Incluso otra compañera de cuarto llegó al poco tiempo, Insomnia hacía acto de presencia cada noche, dándole ideas en las qe pensar, susurrando peqeñas mentiras qe lo atormentaron. Angustia, Soledad y Insomnia pronto se hicieron buenas amigas e incluso parecía qe otra amiga más se podría unir a la fiesta qe cada día montaban a su alrededor.
Sí, llegó otra amiga más a la fiesta, pronto se instaló Duda. Esta era la más joven y extrovertida de todas. Cambiaba de opinión constantemente, lo qe podría decir un día, al día siguiente era lo contrario. Duda y Angustia, congeniaron enseguida y pronto se hicieron las mejores amigas. Él, se mantenía en un sin vivir, se asfixiaba con tanta gente a su alrededor así qe poco a poco comenzó a actuar.
Como todo camino, era exhausto, pero como todo camino tenía la experiencia de hacerlo. A veces, el camino acompañado era la mejor forma de hacerlo. Aprendías de las vivencias de las personas qe aparecían en él, pero como siempre, cada uno tenía su propia senda qe recorrer y marchaban por los distintos senderos qe aparecían.
Nunca era igual, siempre había una vista nueva en ese camino, había lugares donde sentarse a descansar, lugares como aqel parador donde se encontraba en el qe la luz acariciaba su propia piel. Aún qedaba mucho sendero, parecía nunca acabar pero eso no era algo qe mermara su voluntad.
No iba solo, el Universo le guiaba por cada rincón de aqel largo viaje.