Todo a su alrededor era brillante y la luz le hería en los ojos. No sabía como había llegado a ese lugar, pero de alguna forma u otra había parado a aquel paraje donde todo era luz. Intentó recordar que estaba haciendo antes de aparecer allí pero no consiguió recobrar nada.
De alguna forma u otra algo en él estaba volviendo a la normalidad, comenzaba a recuperar parte de su ser y comenzaba a ver todo de una manera que pensó que había muerto.
Algo le habló y no supo de donde provino la voz.
-Has sido elegido porque en medio de todos esos seres has sido el único con voluntad, el único que merece el calor de la luz y el poder de la lucha. Quiero hacerte mi paladín aunque seas hijo de mi otra parte. Deseo que tú seas mi avatar en esa lucha pues eres parte de él y ahora eres parte de mí. Solo tú puedes controlar esa plaga.
Sintió que algo le devolvía todo su ser, la capacidad de elegir, la capacidad de controlar su transformación, la bestia que habitaba en él perdía el control para ser doblegada por la luz de un guerrero, un guerrero de la luz.... esta vez, había tenido su verdadero despertar.