Ayer paseando como siempre escuchándo música me encontré con una vieja amiga. Ella ha sido mamá hace un año ahora mismo y tiene un niño guapísimo. La cuestión es que me encantan los pequeñines y siempre que interactúo con uno mi instinto paternal resurge con mayor fuerza.
La cuestión es que me puse a pensar en mi situción y me amargué mucho. Mi amiga comenzó a contarme que su pequeñín se parecía al padre y también a ella...pero que definitivamente era un calco a su novio... y ahí la caja de Pandora se abrió.
Soy gay desde siempre y lo único que he deseado toda mi vida es tener mi propia "Ohana", familia. La cuestión es que podré tenerla, pero nunca podré decir que mi hijo se parecerá a su padre, porque evidentemente seré yo. Y es algo que odio, pensar que mi hijo no tendrá los ojazos de la persona que ame, el color de su piel, su sonrisa perfecta, su talento artístico...
Y si en estos tiempos aún la homosexualidad tiene algún aspecto negativo como ser criticado, no tolerado, comentarios y miradas extrañas cuando eres visto de la mano de tu pareja, sin duda la más dolorosa para mí, incluyendo que tus propios padres no lo asuman, es saber que nunca tu sangre y la sangre de la pareja que ames podrá ser unida para tener el mayor de los regalos.
¡Y me frustra demasiado! Porque, ¿quién no quiere sellar su amor con alguien? quizás una boda solo es un paso legal, aunque realmente supone que dejas que tu vida sea guiada con una sola persona... juntar dos mundos para que se haga uno solo... pero el hecho de tener un hijo es más serio y mucho más bello sin duda. Es sentir el amor de ambos para poder... crear una vida de la que serás responsable junto a él.
Nunca he pensado que tiene nada de malo ser homosexual, pero para mí, su mayor putada es... que mi hijo no se parezca a quien amo.