Los milagros solo ocurren si crees en ellos - Paulo Coelho

jueves, 8 de noviembre de 2012

Transformación

 No había forma de cortar aquel dolor que sentía en su pecho, daba tumbos por aquellas calles heladas donde la nieve se amontonaba en el suelo. Lloraba y sollozaba, chocaba contra las paredes, las farolas de aquel lugar. Pronto llegó a un callejón que no tenía salida y se dejó caer en la nieve rendido. Sentía como el hielo comenzaba a quemar su piel pero aquella sensación no era lo suficiente molesta como para hacerle levantar.
 Fracaso. Derrota. Lástima. Rabia. Odio. Todo aquello lo acosaba y no lo dejaba siquiera respirar. Se retorció en el suelo, y gritó hasta quedarse sin voz. El grito atrajo a un joven que preocupado se acercó para comprobar el estado de aquel hombre que gemía. 
- ¿Está bien?- preguntó el joven con miedo en la voz.
- Largo.
- Hay un ambulatorio cerca, puedo acompañarlo.
- Largo.
 Derek, que así se llamaba el joven se acercó más al hombre del suelo. Intentó levantarlo pero el peso de aquel hombre era demasiado para él. Además, los movimientos bruscos que estaba haciendo no eran de gran ayuda.
- Vete, no me hagas hacerte daño.
- ¿Qué? No diga eso, necesita ayuda.
 Fue entonces cuando Erik, se levantó, agarró al muchacho y con gran fuerza lo estampó contra la pared. Lo agarró del pelo y lo levantó una vez más. Golpeó su cara, una y otra vez hasta que la sangre brotaba de ella. Pero aquello no era suficiente, aquello iba a ser el principio de todo. Siguió golpeando el rostro de Derek hasta que salpicó por última vez. Le gustaba la sensación de estar impregnado en aquella sangre tibia, era algo que le reconfortaba. Miró al chico desfigurado, pero ni lástima sintió, "el se lo ha buscado" pensó y comenzó a caminar dejando el lugar del asesinato. 
 Mientras se alejaba escuchó una voz dentro de su cabeza. 
-"Haz lo que te digo y podrás crear más caos del que puedes imaginar, vuelve y bebe del muchacho. Solo una gota bastará para que seamos uno"
 Sin pensarlo volvió al callejón donde estaba todo salpicado de sangre, su ropa también estaba totalmente impregnada pero había decidido beber directamente de él. Agarró su brazo inerte y mordió sintiendo la sangre en sus labios. 
 Algo entró en él. No sabía el qué, pero lo sentía en su alma, quebrándola, acomodándose en su cuerpo. Pero también su cuerpo cambiaba, sentía como los huesos se rompían y a la vez ardían, su rostro comenzó a desfigurarse, sus piernas y brazos se hicieron más largos deformándose los dedos... su espalda escocía y sentía como algo salía de ellas rompiendo la piel. Dos enormes alas brotaban de él, dos alas totalmente cubiertas de sangre, sin plumas, solo hechas de piel.
-"Lo prometido es deuda, ahora seremos uno. Lo único que hago es hacer que tu mal sea reflejado en tu cuerpo, nada podrá contigo y volverás a matar. Olvida tu humanidad porque ella ha muerto. Saluda a la verdadera naturaleza de la raza humana, saluda a el mal que habita en ti".