Hoy hace exactamente un año desde mi primer tatuaje. Tengo la fecha guardada a fuego en la memoria porque ese día descubrí por como el universo se movía para ayudar a los soñadores. Y creo, necesito más que nada, contar todo, pero esta vez como si estuviera escribiendo esas líneas en aquel momento.
25 de Enero de 2012.
¡Hoy me tatúo! Estoy realmente nervioso, los nervios me pueden. Tengo hora a las 4 y 30, y Cassandra vendrá a buscarme porque nos tatuamos juntos. Me siento halagado con que se tatúe la mariposa que le he diseñado, pero los nervios y la inseguridad que siento son increíbles.
Quizás no debería hacerlo, un tatuaje es para siempre y yo no estoy seguro del significado de este. Me convence la idea en una parte, es una unión con Jackie. Pero... después de estos días que están surgiendo... no creo que "believe" sea la palabra adecuada...
Ya casi es la hora, dentro de nada salgo a que Cassi me recoja, los nervios me están matando. Tampoco tengo seguro que tamaño o letra poner. ¡Lo único que quiero es que sea igual al de Jackie!
Acabo de llegar del tatuador, y me duele la muñeca. Los nervios me han podido, incluso he temblado con el tema de la aguja. Pero tras respirar y sentirme acompañado lo he hecho. Ya tengo "believe" en la muñeca, parecido al de Jackie. Bueno, hoy me he comprometido con el universo, espero que coopere.
Cuando vives pendiente de que tu teléfono suene llega un punto en el que al contacto del que esperas una llamada le asignes un tono, y en cuanto suena de esa manera sabes quién es y así el corazón no te da un salto cuando comienza a sonar. Y ahora mismo acaba de dar el salto más brusco de toda mi vida. Está sonando Set fire to the rain, su tono.
Abro el mensaje y comienzo a leer. Siento el corazón en un puño, casi las pulsaciones duelen. Lo leo, lo releo y comienzo una respuesta. Miro mi ordenador mientras escribo y la persona que me mandó el mensaje comienza a hablarme por mensajería instantánea.
Respondo a sus preguntas, estoy al borde del colapso. Me pide videollamada. Empiezo a marearme pero resisto. Conecto el skype. E iniciamos aquella llamada.
Cronometro cuanto tiempo duro viéndole sin soltar una lágrima. No he aguantado ni diez segundos en verlo. Me despido y me pide que no me vaya. Sonríe y propone quitar la llamada mientras seguimos escribiendo.
Hago tripas corazón, duele más que nunca mi pecho y parece que me voy a marear, Ramiro está mirándome y siento que sabe que me ocurre. No me molesto en disimular las lágrimas de mis ojos, y continúo tecleando.
Pierdo la noción del tiempo, no sé cuanto llevamos hablando hasta que vuelve a proponer esa videollamada. Respiro, acepto. Lo veo, me sonríe, me vuelve a sonreír y me dice lo guapo que me encuentra. No soy capaz de articular una palabra. Lo amo demasiado, su sonrisa, sus ojos verdes, su barba roja, deseo tanto decirle lo mucho que lo he extrañado durante todo este tiempo. Me gustaría poder decirle lo guapo que está, como lo veo de cambiado, lo increíblemente bello que le encuentro, la necesidad de abrazarlo... me propone visitarle en Barcelona, me pide que lo haga y yo no lo pienso, decido ir a su ciudad como sea.
No hace falta hablar, simplemente nos miramos durante un gran rato... alguna sonrisa que hace que mi pecho duela más y sienta ese frío cuchillo deslizándose por mis entrañas.
Comienzo a llorar y el lo nota, me despido con lágrimas en los ojos. Se queja de que marche, pero antes insiste en enseñarme algo. Respiro, espero pacientemente y veo como levanta el colchón de su cama... rompo a llorar como si me hubiesen dado el golpe de gracia. Los muros que yo había construido durante meses acaban de desplomarse, siento como mi fuerza se acaba en cuestión de según.
Miro su sonrisa, luego su mano, veo nuestra foto. Aquella foto que yo mismo sigo teniendo en mi pared colgada. Todo cuanto simbolizaba aquella imagen. Sonrío mientras sollozo. Me explica que volvió a la isla por ella, que la necesitaba en Barcelona, a su lado.
No puedo más, me despido con prisa, llorando, destrozado. Todas esas emociones me están colapsando. Creo que todo por cuanto he luchado durante meses acaba de ser derrotado.
Salgo a la calle y comienzo a caminar sin rumbo llorando. No sé cuantas horas pasan hasta que vuelvo a casa, intento dormir pero no soy capaz. Aún no asimilo lo ocurrido.
El universo lo había traído de vuelta, ese mismo día, cuando me comprometí con él.
... tengo ese día clavado en mi memoria. Recuerdo cada detalle de aquella lección que me dio el universo. Si te comprometes con algo, el ayuda a lograrlo. Y desde aquel día sus lecciones eran cada vez más obvias. Primero, Paulo Coelho en su ciudad, luego la selección, ser ganador y tener excusa para visitarle...
Es absurdo seguir viviendo eso, pero de alguna forma mi ser necesita que vuelva aquello. De alguna forma aún me queda la vana esperanza de que suene ese tono, y la historia se vuelva a repetir.
Sé que a nadie le interesa esto, pero necesitaba liberarme.