Los milagros solo ocurren si crees en ellos - Paulo Coelho

sábado, 25 de junio de 2011

Parte 1, "El comienzo"

Desperté en un callejón muy oscuro, tirado entre unos contenedores de basura y con un fuerte dolor en todo el cuerpo. No recordaba nada, no sabía porqe estaba allí. Algo en mí no iba bien, oía todo con mayor intensidad, sentía la respiración de las ratas qe vivían en su callejón y sentía su mirada fija en mí. La vista... era mejor, el callejón estaba totalmente oscuro, pero yo podía ver todo los movimientos qe ocurriesen en esa oscuridad. Sentía un fuerte ardor en mi garganta, cada vez más y más fuerte, y me fuí de aqel callejón con la intención de saciarla. Entre en un bar, más bien era un tugurio de los qe nadie en su sano juicio entraba y me senté en la barra, al lado de un joven. El camarero me trajo mi bebida, y la bebí con ansiedad. Pero no sirvió para nada, seguía con toda esa sed, volví a pedir otra, y otra y así como 5 veces y la sed continuaba. 
- No beba tanto, no es sano.- me dijo el joven.
- Métete en tus asuntos - murmuré y me fijé en el chico. Pero no lo miraba a él, miraba su cuello y podía oír como la sangre caliente fluía en él, cosa qe me provocó un ardor mayor.
- Perdone, no era mi intención.
- Nada.- cada vez me interesaba más ese joven, bueno más bien ese líquido qe fluía en él, así qe decidí esperar a qe se fuera.
Tuve qe esperar un rato hasta qe el joven decidió marcharse y comencé a seguirlo. Creo qe el se dió cuenta porqe su paso cada vez era más y más acelerado, hasta qe por fin le di caza. Con los nervios no se dió cuenta en donde se metía y qedó encerrado en un callejón sin salida. Pude oler su miedo, pude oler su sangre a metros y algo en mi se moría por beber aqel néctar prohibido. Sucedió en instantes cuando me di cuenta el joven estaba en el suelo y su yugular me servía de fuente. Bebí y bebí, y el éxtasis qe me provocó me llevó a un estado de locura y empezé a morder su cuerpo frágil. Cuando me tranquilicé, el joven era un par de pedazos repartidos por el callejón, y había sangre por todos los lados. No me pude controlar, ver todo eso... produjo en mi una excitación sobrecogedora y comenzé una masacre en medio de la calle... niños, mujeres, hombres todo lo qe veía lo mataba... mordía todo su cuerpo, bebía y desmembraba...
La bestia había nacido y no iba a parar...