Los milagros solo ocurren si crees en ellos - Paulo Coelho

viernes, 10 de agosto de 2012

Fuegos artificiales

 Y en cada centella artificial nos vi reflejados en ellas. Cada fuego era una imagen clara y concisa de quienes somos, y quiénes éramos. Podía sentir como su belleza era comparada a la belleza de lo que conseguíamos crear cada vez que nos encontrábamos. Cada fuego era un beso, una caricia externa, una interna, un abrazo, un roce, una respiración precipitada, una mirada, una sonrisa, un latido, una risa, una palabra. 
 Cada estallido me envolvía en éxtasis de armonía, paz, y amor. Nosotros éramos esos fuegos artificiales, podía ver como cada uno nos pertenecía. Nuestro mundo, nuestro universo. Algo bello que reflejaba sin duda, la grandeza de lo que fue nuestro.