De todas las canciones que puedo escuchar es esta la que me destroza. Son demasiados los recuerdos que vienen a la cabeza escuchando este tema que sin duda me marcó.
Recuerdo aquella tarde en la que estaba en Madrid, nosotros comenzábamos nuestra relación y aún no habíamos disfrutado de nuestra presencia como novios formales. Recuerdo las tardes de llamadas escuchando tu voz, los nervios que sentía esperando que aquel teléfono sonase por el poder escuchar una vez más tu voz.
Recuerdo cuando en medio de una conversación me dijiste "Alo, te quiero. Escucha esta canción. Nací para decirte te quiero". Y desde entonces esta canción se convirtió en nuestra canción, en nuestro todo, en nuestra promesa de querernos...
Recuerdo aquella tarde en la que estaba en Madrid, nosotros comenzábamos nuestra relación y aún no habíamos disfrutado de nuestra presencia como novios formales. Recuerdo las tardes de llamadas escuchando tu voz, los nervios que sentía esperando que aquel teléfono sonase por el poder escuchar una vez más tu voz.
Recuerdo cuando en medio de una conversación me dijiste "Alo, te quiero. Escucha esta canción. Nací para decirte te quiero". Y desde entonces esta canción se convirtió en nuestra canción, en nuestro todo, en nuestra promesa de querernos...
Recuerdo cuando nos escapamos al sur, y te la canté. Recuerdo el temblor de tu cuerpo al oír el primer acorde de la canción, tus lágrimas cuando comencé a cantartela, a darle sentido a aquellas palabras... a decirte que yo también había nacido para decirte te quiero.
Y a pesar de todo, aún sigues en mí. Sigues en cada rincón de mi cuerpo, mi alma y mi corazón. Has desaparecido y esto cuesta más de lo que parece. Llegar a ti es el mayor de los infiernos... te has marchado y no voy conseguir traerte... Me faltas... te extraño y me faltas...
Mi barbarroja. Mi cropatita.