Ahora mismo no se que me pasa, que me ocurre. Lo que ayer estaba perfectamente colocado hoy está en otro sitio totalmente distinto al anterior. Es como si dos fuerzas dentro de mí estuvieran luchando por tomar el control, una frente a la otra. La cuestión es que no sé como me siento, tengo mucha confusión dentro de mí...¿es hora de abandonar ya el antiguo camino?¿de ignorar esas señales que me siguen conduciendo por esa senda?¿un nuevo comienzo?¿y como empezar ese nuevo comienzo?
Pero también está lo arisco que estoy últimamente, o lo borde que puedo llegar a ser con alguien. La paciencia me está abandonando y lo único que me está quedando es rabia, pero una rabia positiva, creo. Pensando más en mí, menos en el resto del mundo por las posibles decepciones que me puedo volver a llevar, dejar de parar mi mundo por el resto de personas, mirar el camino sin hacer daño a nadie.
¡Me da rabia y quiero gritar! Sé perfectamente quien soy, en que creo y en que tengo mis ideas, pero de alguna forma u otra, no consigo encontrarme en medio de ese campo de batalla que tengo dentro.
¿Dónde han quedado las personas que estuvieron conmigo y añoro? Porque por mucho que lo intento ya no están si miro atrás. ¿Dónde han quedado las seguridades que antes me caracterizaban? Porque ahora solo queda escombros en un autoestima que antes me volvía fuerte.
Lo único que tengo dentro conmigo, es el "Ágape" aunque cada día vaya muriendo poco a poco, como cuando una estrella va dejando de brillar. Puede que conserve aún su brillo en mis ojos, pero ese brillo nunca será eterno. También sigue conmigo el espíritu de lucha, que siempre vence al maldito Miedo que va susurrándome e intentando quebrar mi alma.
Realmente son cosas positivas las que me quedan, nunca dejas de luchar porque Esperanza sigue contigo, pero, aunque es frágil es muy dura de asesinar. Pero Esperanza ahora mismo, lo único que hace es aferrarme a algo que sé que terminó hace mucho tiempo.
Por eso, ya Sensatez ha venido con una nueva maleta y poco a poco va tirándome agua al maquillaje que Esperanza iba dejándome en la piel. Es el comienzo de un despertar que sé que pronto tenía que llegar.