Los milagros solo ocurren si crees en ellos - Paulo Coelho

miércoles, 11 de mayo de 2011

Helado

Esto que voy a escribir nadie lo va a creer, como no tengo a nadie que contar lo escribo en este diario para al menos desahogar esa parte que necesita mi ser en desahogarse.
Algo dentro de mí no estaba bien, con velocidad el calor de mi cuerpo descendía en picado. Me costaba moverme, las venas las sentía congeladas, la sangre simplemente parecía no circular. No pude hacer nada durante esos minutos, quieto, con profundos dolores y un frío invernal que cortaba todo mi ser. No sé cuanto tiempo estuve así, pero al rato parecía que todo volviese a la normalidad, pero eso solo sería el primero de muchos. Los días siguientes fueron normales, a nadie le comenté nada acerca de esos ataques pues me tacharían de loco así que decidí llevar todo en secreto. Los días pasaban rápido, horriblemente rápido pues temía que llegase la noche por si volviese a ocurrir algo similar aunque en cuanto quedaba dormido ya no había más preocupación. 
El segundo ataque fué peor, más doloroso y esta vez esa sensación de cortes era real. Mis piernas y antebrazos por el frío se rajaron, pero no sangraba nada aunque eran muy profundos. Con suerte duro apenas unos minutos que parecían siglos, no avanzar nada. Cuando esto cesó, del abatimiento y del dolor caí en un sueño profundo en el que estuve sumergido al menos dos días. Cuando desperté los cortes estaban, pero no había sangre por ningún lado, y eran muy dolorosos. Los días pasaban y me puse a investigar en internet a ver si a alguien le ocurría algo similar pero poca cosa pude hallar. El siguiente fué aún más doloroso. Pero aparte del dolor me percaté que la habitación en la que estaba también sufría ese frío mortífero y desgarrador. Las paredes se escarcharon, el suelo se congeló por completo, incluso mis sabanas eran hielo puro, y al contacto con mi piel me producía quemaduras. 
No sé cuantos ataques sufrí en todos esos meses, pero cada vez iban a peor, mi cuerpo hasta se congelaba, mis brazos eran de cristal helado, mis piernas se volvían también de hielo. Hasta sentía que mi corazón se congelaba y yo no vivía como cualquier otro ser. Todo seguía siendo doloroso, pero, nunca llegaba a un dolor que me matase y cada vez estos ataques duraban más. Creo que llegué a estar sometido en terrible agonía durante 6 horas.
Cada vez me duelen menos, ya apenas siento dolor alguno y encuentro en el frío una extraña comodidad, todo lo caliente me produce un fuerte rechazo. Mis actividades diarias como bañarme las hago con agua fría, salgo a la calle sin chaqueta aunque haga un frío desolador. No como nada que no esté congelado. Parece como que ya no soy humano, aunque mis apariencias sean de uno.
Mi pelo ha cambiado de repente, es blanco níveo. Esto es nuevo y ha pasado de la noche a la mañana. El ataque de anoche fué el más duradero, pero el menos doloroso a mi parecer. Ya mis músculos no sienten nada, parece como si todo, todo fuera helado.
Ya apenas puedo escribir bien, tengo el cuerpo totalmente agarrotado, no sé que me pasa pero creo que ya no hay remedio. Cada vez siento que no soy yo, algo en mí me controla, no sé porque pero creo que un ataque más y ya no seré yo. Perderé mi mente y cuerpo, seré un autómata helado. No se quien me ha hecho esto,pero ya no tiene remedio pensar en eso. Voy a morir
Al final no se cumplió mi miedo, no he muerto hoy, pero hubiese preferido eso. He tenido alucionaciones, algo como en lo que mi cuerpo se ha transformado, una gran masa helada, ha venido a mi habitación y me ha hablado. Hablar no es el término correcto, algo dentro de mí lo escuchaba el no articulaba una sola palabra simplemente las palabras aparecían en mi mente. Me dijo algo a estaba casi listo y pronto mi destino se cumpliría.
Estoy aterrorizado, estoy en medio de un ataque, mis manos son una gran masa helada, apenas puedo sostener el lápiz con el que escribo. Es extraño, soy exactamente como ese ser que vino a mi habitación y aunque soy enorme, mi cuerpo es ágil y amañado. No sé que será de mi, pero solo me queda esperar a que venga ese ser a por mí. Intentaré escribir más sobre esto, pero dudo que pueda. Quien sabe, quizás aprenda a escribir mejor...

Continuará...