Ayer fue un día extraño. La noche la pasé drogado con mi medicación para el insomnio y cuando por fin pude conciliar el sueño y reunirme en morfeo... soñé que recibía una paliza. Mi subconsciente sigue recordándome todo el mal que he podido causar.
La cuestión es que después de ese sueño, comencé a pensar en las cosas que tengo que hacer, en conversaciones que mantuve este fin de semana que me abrieron los ojos. Soy seguidor de la frase "si no arriesgas, no ganas", "nada te viene regalado, lo que merece la pena requiere una lucha" y siendo sinceros tampoco he hecho mucho como para ganar lo que realmente me está deparado. La cuestión es que tomé la decisión, si este año soy becado... según termine mis prácticas empacaré todas mis cosas y partiré de mi ansiada ciudad, Barcelona. Y será el paso necesario para poder cambiar toda mi situación.
Después de esta decisión, y de ponerme una fecha... seguí meditando sobretodo lo acontecido... y creo que ya soy capaz de decirte "hasta luego". Creo, aunque me quiebre escribiendo esto que debe ser el momento para esas palabras. Las circunstancias son complicadas y no espero que nada cambie, prefiero poder dejarte marchar hasta que la fecha de mi partida llegue. Y es entonces cuando te encontraré, porque sabes que siempre voy a encontrarte. Es el Universo quien nos guía a través del corazón. Y es lo que me permitirá volver a encontrarte.
No sé como estás, ni que está ocurriendo. Si la cosa se ha calmado o ha empeorado y es una verdadera tortura, sólo espero que estés bien y que a pesar de las dificultades puedas ser capaz de mantener tu sonrisa intacta.
Intento ser fuerte, y de momento contengo las lágrimas. Ahora, ayer... he sido lo suficientemente fuerte como para no dejar que caiga más llanto, esta vez tengo que ser fuerte. Pero es duro, después de todo, estoy asustado.
Asustado de que me olvides, y no quieras volver a ver mi cara. Asustado a perder cada una de las fronteras que he tenido que conquistar de tu corazón... después de tanta lucha. Asustado porque veas que yo no soy lo que esperas. Pero otra cosa no puedo hacer, si algún día me olvidas me contentará saber que eres feliz.
Porque prefiero renunciar a mi felicidad por la tuya, me parece un regalo que sean tus sueños los que se cumplan. Eres cuanto amo en esta vida, y sabiendo que eres feliz me basta para seguir caminando.
Aún así, después de tanta cavilación subí a mi azotea como hago de costumbre. Prometiste llamar para contarme tu estado de ánimo, tu situación, tu dolor pero como ya me acostumbré, esa llamada jamás llegó. Lo entiendo, no juzgo.
La cuestión es que me pidió mi madre subir la ropa al cuarto de la azotea por lo que volvía a bajar, saqué a Rex y volví a subir... y al introducir la llave en el cerrojo comenzó a sonar "Numerouno" en el móvil. Pensé "que casualidad", pero sé que no lo es. Perfectamente soy consciente que en el modo de reproducción aleatorio es difícil que suene una canción específica, y mucho más con toda la música que tengo en la tarjeta SD.
Esa canción, sonando de nuevo mientras entraba a dejar la ropa. Ese cuarto donde pude sentirte por última vez, justamente, siendo nuestra banda sonora dicha canción.
No, casualidad, no. Era una señal, alta y clara. Una señal de que todo irá bien, de que no era necesaria la llamada. Una señal que a pesar todo, estás bien.
Después de eso, me tumbé en la cama y pude dormir 7 horas sin necesidad de pastillas. Me dió la calma que necesitaba en ese día. Necesitaba de nuevo las señales en mi vida.
Te extraño, lindura. Mi príncipe Barbaroja.
Estaremos bien, tarde o temprano.
Iré a salvarte como prometí.
Es un hecho, ya tengo la fecha.
Cuídate mucho, y no dejes de sonreír.
Alonso.
PD:No sé por qué te elegí, ni qué somos o a dónde vamos. Sólo sé que mientras estés cerca, no dejaré de sujetar tu mano.