Sintió como el agua fría acariciaba cada parte de su cuerpo, poco a poco el gélido malestar se iba desvaneciendo dando paso a una calma que le reconfortaba. Pronto, sintió un fuerte dolor en su cuello y sintió un fuerte desgarro. Se llevó las manos a su cuello y pudo ver que le habían nacido unas branquias. Mareado de dolor, se mantuvo a flote durante unos minutos intentando descubrir el motivo de aquello. Sin más, se sumergió y comprobó como las branquias le permitía respirar. Comenzó a nadar por aquella zona, también descubrió que sus ojos no eran dañados por la salitre del agua, podía ver con perfecta claridad todos lo que sucedía a su alrededor. Algo le agarró fuertemente la pierna, sentía como ese ser tiraba de aquel largo tentáculo que lo sujetaba. Pronto, Pánico hizo acto de presencia.